Portada

 

  •  

    Novedades

    Suscríbase para recibir por correo-e los nuevos artículos publicados en Diario Ambiental

    [ Ingrese su correo-e ]


    Powered by FeedBlitz
  •  

    Contacto

      diarioambiental (a) gmail.com
  • 26 Septiembre, 2008

    Subsidios y ecología en Uruguay: cómo? dónde?

    Eduardo Gudynas

    Como muchos de ustedes saben, el gobierno actual está subsidiando fuertemente el cultivo y procesamiento de caña de azúcar en el norte del país. Como es también conocido, desde un punto de vista ambiental ese cultivo está envuelto en mucho en un alto “costo” ambiental, agravado por el hecho que las condiciones de nuestro país no le son muy favorables.  pesar de esas restricciones ambientales, el gobierno ha presentado la necesidad de enviar esos enormes subsidios invocando razones sociales (y a veces históricas).

    Sin embargo en los últimos tiempos se han sucedido denuncias de los “cañeros” de los más diversos tipos. Tomo la más reciente, que se acaba de publicar en El País (26 setiembre), titulada “SE ENDEUDAN PRODUCTORES DE ALUR” (leer…).

    El reporte de ese diairo, por J. Bertalot, dice:
    “Alur perdió credibilidad, afirman los productores de caña de azúcar y los gremios. Los plantadores reclaman que se pague más por el azúcar. Los camioneros inician conflicto.”

    “En reuniones que vienen manteniendo integrantes del gremio de los plantadores (Apcanu),  de agricultores y salariados (Aparbu), la Gremial Granjera, la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (Utaa), los obreros de Calnu agremiados en Soca, los camioneros (Ucambu) y productores independientes, entienden que es imposible trabajar con los valores que paga la empresa sucroalcoholera perteneciente a Ancap.”

    “La situación es catalogada de dramática por los productores, que reclaman un cambio de rumbo del proyecto sucroalcoholero que aumente los ingresos de los productores y evite su endeudamiento.” “Señalan que la situación en que viven desgasta y desmoraliza al no aparecer una solución de fondo al problema por que el negocio así como está planteado “no es rentable”.”

    El artículo brinda un ejemplo: Gustavo Ferreira, un productor que se define frenteamplista, dijo que Alur “se preocupó por la industria y allí pusieron US$ 70 millones pero se olvidaron del campo y de los productores”. Señaló asimismo que “hasta ahora no se han notado los cambios”. En la época de Calnu el ingenio procesaba 2.000 toneladas de caña por día y Alur procesa 1.700.”

    Algo está muy mal: se está subvencionando un cultivo de alto impacto ambiental, para una industria de dudosa viabilidad, basada también en subsidios, bajo el pretexto de lograr soluciones sociales.

    Pero frente a esas metas sociales, ahora se reconoce que: “Según una proyección de la empresa en esta cosecha quedarán endeudados el 87% del total de productores, que son aproximadamente 300. “En mi caso el año pasado quedé debiendo US$ 60.000 con 82 hectáreas plantadas y este año que me achiqué a 30 hectáreas la proyección es que quedaré debiendo 9.000 dólares más”, dijo Ferreira. “Así, la caña no funciona.” (…)

    Por lo tanto, el esquema montado tampoco sirve desde el punto de vista social. Casi el 90% están endeudándose! Por momentos parecería que se quiere mantener a esos productores bajo su condición de cañeros, cuando en el pasado muchos de ellos deseaban poder salir de esa situación para acceder a otra calidad de vida.

    El tema de los subsidios no es nuevo en el campo de la ecología política. Siempre se han denunciado los llamados subsidios perversos, entendidos como aquellos que mantienen actividades de alto impacto ambiental o social. Son transferencias desde la sociedad, y el Estado, para actividades que contaminan, depredan el ambiente, y ni siquiera logran sacar a la gente de su condición de pobreza.

    Por lo tanto, todo ese sector debería ser repensado. Y sería más sensato usar el dinero para una producción agropecuaria de menor impacto ambiental, mas sana, y que genere un ingreso genuino para que esos productores pueden remontar sus duras condiciones de vida.

    Esta situación también deja otra lección: el Estado dispone de bastante dinero, y el gasto que se hace en ALUR deja en claro que hay fondos disponibles que se podrían usar en muchas cosas más urgentes, con mejor planificación y un mejor balance social / ambiental.

     

    Su comentario: